Reorganización del sistema familiar

Cuando una pareja decide separarse, el sistema familiar no se rompe: se reorganiza. Aunque los progenitores decidan suspender su relación matrimonial (en cualquiera de sus formas), su función paterna no se extingue, al contrario, ha de reforzarse para evitar los posibles riesgos en el desarrollo psicoafectivo de sus hijos. A continuación os dejo algunas pautas educativas y de comunicación para que la separación se produzca sin perjuicio para los hijos:

  1. Explicar la separación en términos que sean comprensibles para el nivel de desarrollo del niño. Se trata de resolver dudas sobre su situación actual y futura, dejando de lado los detalles sobre el conflicto de pareja, evitando culpabilizar o descalificar al otro. En este punto es importante que el menor entienda que es una decisión de los padres, que en ningún caso hay algo que el niño pudiera hacer para cambiarlo, porque ¡ojo! Los menores también se pueden sentir responsables de ocurrido (“si me hubiera portado mejor”, “si hubiera sacado mejores notas”…). Es importante explicarle qué va a pasar a partir de ahora: dónde va a vivir, cuando podrá ver a cada uno de los padres, si va a tener que hacer otros cambios (colegio, barrio, ciudad) y resolver todas las dudas que menor pudiera formularse. Fundamental ser capaz de controlar los sentimientos negativos hacia la otra persona si es que existen, tales como el rencor, decepción o la rabia. Recuerda: tú estás perdiendo una pareja, pero los niños no deben percibir la pérdida de las figuras parentales.

  1. Facilitar la presencia del otro progenitor. No sólo presencial, es necesario que el menor perciba que el padre/madre no custodio está con él incluso en los periodos fuera del régimen de visitas. Incluirle en la toma de decisiones, permitirle la comunicación con él, que el niño conserve sus recuerdos, fotos, regalos, etc. El niño tiene que sentirse con libertad para hablar con un progenitor del otro y con el resto de familiares, sin sentirse en un interrogatorio “de tercer grado”.

  1. Nunca descalificar al otro delante de los niños. Esto tiene un doble perjuicio: por un lado estas minando la necesaria autoridad del otro progenitor ante el menor, cuando este se encuentre bajo su cargo tendrá dificultades para imponer normas y respeto; por otro lado obligas al menor a tomar parte en los conflictos de pareja, a menudo demasiado complejos para la edad de un niño y que probablemente malinterpretará. Transmitir al hijo respeto y aceptación por el otro progenitor, así como hacia su nueva pareja o hermanos es clave para la adaptación del menor al nuevo sistema familia

  1. Resolver los conflictos sin sobreimplicar a los niños. Habrá cuestiones en las que los hijos podrán tener voz y voto, pero habrá muchas otras en las que serán los padres los que tienen que negociar y llegar a un acuerdo sin implicar a los menores: cuestiones económicas, judiciales, conflictos personales no resueltos, etc. La habilidad de los padres para negociar con éxito los problemas relacionados con sus hijos, es uno de los factores de protección más importantes para evitar riesgos en los menores. Si surge un desacuerdo y el menor percibe que puede manipular a alguno de los padres con el conflicto no dudará en utilizarlo, la mejor manera es trasmitirle un mensaje de tipo: “como pienso de forma distinta que tu padre/madre, hablaré con él/ella para ponernos de acuerdo y te comunicaremos lo que hemos decidido”.

  1. Buscar un sistema de custodia en beneficio del menor. Existen numerosas opciones entre una custodia exclusiva y una compartida, el objetivo principal es minimizar los posibles cambios que pudieran producirse tras la ruptura y permitir al menor beneficiarse del cuidado de ambos progenitores. No se trata por tanto de un derecho de los padres, si no de una obligación hacia sus hijos. Para conseguir un sistema familiar lo más estable posible hay que tener en cuenta los horarios, necesidades y nivel de desarrollo de los menores, serán siempre los padres los que tendrán que adaptarse a los requisitos para el correcto desarrollo de sus hijos.